Nosotras también nos preguntamos como pibas de barrio, por esos azares del equilibrio de circulación de personas en la ciudad de Buenos Aires, siempre terminamos asistiendo a eventos tan ¿TOP? (Como la inauguración de la Exposición Arte BA (2007) o conociendo a Charly García en su camarín). No tengo recuerdos de aquella performance caótica en demasía, pero son suficientes y los necesarios para esbozar la sensación que me llevé este año, de la ya conocida muestra en la que las galerías de arte (de capital federal y del interior del país) participan convocando expositores y coleccionistas. Es en medio de este “toma y daca”; entre dinero y las últimas tendencias en arte plástica, entre copas de Chandon y mujeres que se visten con vestidos caros (muy caros), entre modelos top con prestigio internacional y esnobistas locales (ex clientes nuestros en bares de Palermo Hollywood de medio pelo); es que nos infiltramos nosotras: Científicas Sociales. Pensamos entonces: ¿Qué podemos decir de todo esto? No sería ninguna novedad hacer algún análisis del evento que rondara alrededor de la vulgarización del arte y de su insustancialidad hoy en día, de cómo el sistema capitalista en la actualidad se ha infiltrado en la producción-venta- distribución de la obra artística, y de cómo esta se encuentra manipulada / contenida por determinadas elites. Eso , ya no es nueva data, creo que ya han pasado varios años en los que nos vamos de este escenario montado sobre “La Rural”con esa sensación de vació: No es nada nuevo. Ya no nos indignamos, no nos molesta, nos hemos acostumbrado. Años atrás acudía a estas exposiciones con la mente de una estudiante de bellas artes principiante, indignada por esa (ya no tan incipiente) degeneración del arte como espacio / objeto de expresión, tomaba nota de todos los detalles pensando “algún día sacaré algo provechoso de esto”. Vagaba por los pasillos horrorizada viendo como una mujer de más de sesenta (pero vestida como una teenager) me mostraba una tarima llena de ovillos de lana y me decía “te llevas el que quieras y con ese crayón escribís cuanto pagarías por eso”- ¡Oh my God!. Caminaba un poco más y me sentía reconfortada al tropezarme con los stands de maestros de la vieja escuela: Leo Vinci, Lidia Galego o Antonio Pujia, pero ese sueño se desvanecía a la vuelta de la esquina nuevamente, al ver a Iusso que (en una hoja de carpeta y con marcadores de colores) hacia una tablita poniendo las chicas con las que se había acostado y porque había terminado con ellas, a mi entender: Horroroso. Y aclaro que este horroroso, no lo digo refiriéndome al contenido machista (unicamente), sino por la “cualquierización” que implicaba. Pero en esa época la “cualquierización” aún estaba en pañales. Si bien seguimos encontrando este tipo de cosas, esta vez yo y la querida comunicóloga con la que vivencié el evento, tuvimos la oportunidad de percibir algo más allá de todo eso. Día de inauguración La cantidad de gente es espeluznante, casi no se puede caminar, es imposible divisar la obra. Evidentemente aquí nadie está mirando la obra, tampoco esperamos que el publico lo haga en semejante ambiente de euforia. No podemos negar que una inauguración, más allá de exhibir obra nueva, es un evento social de festejo donde los expositores descargan el estrés del previo montaje y publico recibe con ansias lo tan esperado . No es un día cualquiera de la muestra, cada galería ha hecho invitaciones especiales, se encuentran la mayoría de los expositores y sus invitados personales, el ambiente es festivo, bebidas para brindar y algún que otro sandwichito para picar. Es en esta fiesta en la que empieza a brotar lo más interesante del asunto: Su convocatoria. El mundo ha salido detrás de cada una de estas obras para decirnos algo más que lo que ellas pueden decir por si solas. El grupo social que las produce y consume, el imaginario social al que podríamos atribuir su reproducción, ya no es una instancia tan abstracta como la de un imaginario social, se vuelve terrenal, se vuelve tangible: Es de carne y hueso, camina entre nosotros. Este imaginario se convierte en innumerables señoras con sonrisas quirúrgicas, en chicas anoréxicas caminando de la mano de sus padres, en un hombre de traje que va de la mano de una mujer y me toca el culo, en las ultimas tendencias en indumentaria del extranjero, en fashion fashion fashion, en ricos y famosos, en anteojos futuristas, en ojos tristes. Las obras ya no están solas, ahora hablan ellas en el contexto de su mundo circundante, y es en este diálogo donde el verdadero mensaje es suscitado. El escenario de obras, expositores, espectadores se vuelve un todo polifónico. ¿Qué nos dicen? Su público, la alta sociedad, nos suena extraña, no estamos acostumbradas a ella. Se mueve alborotada, vestida en ropas de sueños, con pelos sedosos y perfumes caros. Se mueve tosca y si miramos mejor se mueve algo frígida también. El alcohol también afecta algo a nuestra neuronas y esta impresión de gentes raras, se convierte en hombres que son malos en la cama. Ese es nuestro delirio interno, nos reímos con ello y por todos lados vemos hombres malos en la cama. Caminan mal, son torpes, ínfimos metidos en esos atuendos tan extravagantes, llevando esas cabezas tan peinadamente despeinadas, tan naturalmente artificiales, con esquemas corporales tan atrofiadamente reprimidos, tan poco viriles: Lo que sucede es que percibimos un frigidez generalizada en el ambiente. ¿Se trata de una clase sexualmente reprimida? Eso no podemos saberlo. Si podemos saber que es lo que dicen las obras por si mismas: La tematización constante del sexo explicito. El sexo explicito atraviesa los más variados motivos; entre algunos del ellos están el adulterio, el incesto, la violación, la prostitución, pero por sobre todo es constante la alusión al sexo anal ¿Se trata de un anhelo de descarga?¿Una esperanza de contacto con lo más mundano, algo mas visceral? Videos de mujeres desnudas amasando en ronda una masa roja, bombachas con ilustraciones de niñas teniendo sexo con burros, niños y monjes bañándose en un lago, el torso de una chica haciendo sexo oral en pequeñas fotografías, es algo del puñado de imágenes que me llevé y que ahora recuerdo. Esta vez lo que me impresiona del mensaje se encuentra en el juego dialéctico entre lo exhibido y el publico productor /consumidor. Por un lado movimientos prefabricados, por otro, falos que se clavan en figuras curvas. No es novedad ver que de a poco algunos valores respecto el arte se van perdiendo, si es nuevo para mí, ver como este espacio (que evidentemente pertenece a una elite económica) se convierte en la voz viviente de una clase social que, al parecer, sufre algún tipo de represión en ese constante buscar la maximización de sus recursos ¿Y de su felicidad?: El sistema neoliberal no sólo se ha infiltrado en la producción artística y la ha convertido en un comercio, también lo ha hecho en la felicidad de las clases sociales que más lo imponen. |
miércoles, 6 de junio de 2007
Arte BA 2007 - Inauguración
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3 comentarios:
interesantísimo recorrido visual y sentimiental... me atrapó el texto...
un abrazo prima!
quizas mientras se pierden unos valores también se forman otros, que quizas no compartas, y te parezcan cualquiera.
Y vos estás ahí ! luchando significados, diciendo eso no!! eso se pasó, CUALQUERIZACIÓN!!!
ME perece bien . beso =)
Es cómico pensar que la suma de "obras",expositores y público pueda formar una sola obra como una instalación viviente ¡Señoras y Señores!Con usttedes...¡ El Reality Show del Arte! Juli
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